26/9/13

Once Caldas, ¿propio o ajeno?


Se ha despertado la polémica debido a las declaraciones del empresario Jaime Pineda, propietario de la mayoría accionaria del Once Caldas, en el sentido de que la Alcaldía y la Gobernación tienen la obligación de ayudar al club, si no quieren que éste se liquide. Frente a ese planteamiento, que tiene un tono molesto, muchos manizaleños han reaccionado con indignación, pues es claro que nadie más que su dueño tiene la obligación de luchar por sacar adelante su negocio.

Además, un municipio con prioridades en inversión social, con déficit en obras de infraestructura y con múltiples proyectos de gran impacto pendientes, debe medirse muy bien en sus erogaciones. Igual ocurre con la Gobernación de Caldas, que además de contar con un presupuesto menguado, tiene, esa sí, la obligación de cumplir con las exigencias de la Ley 550 a la que se acogió hace un año. Así, ambas administraciones deben ser muy cuidadosas con sus presupuestos.

Se ha apelado a las emociones en el sentido de que el Once Caldas es un "sentimiento regional" que debe ser protegido por los caldenses, y que por esa razón los gobernantes tienen que darle la mano al club. Es cierto que el equipo manizaleño es un enorme patrimonio local, y como tal hay que defenderlo, pero no echando mano de dineros públicos para soportar una desafortunada gestión deportiva y administrativa.

El equipo es, sin duda, un vehículo publicitario interesante, y es por eso que la Industria Licorera de Caldas lo ha patrocinado. Lo que no suena bien es que se diga que la responsabilidad de una supuesta liquidación recaería en la Gobernación y en la Alcaldía, por no tenderle la mano, como si ellas también fueran dueñas. Si es que se va a abrir la posibilidad de que los dineros aportados se conviertan en acciones en el equipo, podría verse la situación con otros ojos, aunque de todos modos se necesitaría un análisis a fondo y decisiones con cabeza fría.

Cuando Pineda compró el club, se tenían deudas importantes que aún no se han cubierto, entre ellas una con la DIAN, que llegaba a los $16 mil millones. Gracias a normas que resultaron benévolas para el inversionista y al acuerdo logrado con esa entidad, ahora habría que pagar mucho menos que la deuda original, a lo que se suma una rebaja en retención en la fuente e IVA, que también están pendientes. Debido a esta circunstancia, la inversión inicial en el equipo, que además contaba con unos terrenos muy valiosos en Chinchiná, resultó siendo bastante cómoda para una institución con tanta historia y tan numerosa y fiel hinchada.

Es cierto que el mantenimiento del equipo ha sido costoso, pero también lo es que la campaña deportiva ha sido pobre y la gestión de mercadeo deficiente, así que pretender que sean las entidades oficiales quienes salgan a subsanar los yerros de manejo del accionista mayoritario es inaceptable. Por más sentimiento que sea el Once, entregar dineros públicos no es lo que más le conviene a la ciudad y al departamento. Además, ya es un hecho que, con el apoyo del Concejo, el club está exonerado de impuestos municipales, lo que constituye una ayuda significativa.

Si el equipo es sentimiento regional, entonces lo que debe hacer el actual propietario es hacer una emisión de acciones y permitir que sean los hinchas los que inviertan, y de esa manera pagar las deudas y reunir capital para que el equipo siga adelante, mejore la nómina de jugadores y cuerpo técnico, y vuelva a ser competitivo en los torneos nacionales e internacionales.

Por lo demás, no sobra recordarle al señor Pineda que los equipos valen tanto como seguidores tengan, así que el Once Caldas es valioso porque juega en Manizales y porque la gente del departamento de Caldas lo siente como propio, no es un negocio trasladable ni un nombre con el que se pueda jugar.(Tomado de La Patria).

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